Antes, la innovación en las empresas se veía como un laboratorio aislado; un espacio para experimentar con tecnología o conocer emprendedores. Esa etapa sumó mucho, pero el mundo actual nos exige cambiar la mirada. Hoy, la innovación no puede depender de esfuerzos aislados ni de proyectos que mueren cuando termina una prueba. Innovar debe ser parte del día a día, una capacidad conectada con la estrategia y enfocada en resolver problemas reales del negocio. En Parque Arauco encontramos en el modelo Venture Client la herramienta perfecta para lograrlo.
¿De qué se trata? A diferencia de otros modelos, aquí la empresa no busca invertir dinero en startups ni incubar ideas desde cero. La lógica es más simple y poderosa: nos convertimos en clientes de un emprendimiento que ya tiene una solución tecnológica lista para resolver un desafío específico. Cuando este proceso se hace bien, el resultado va mucho más allá de un piloto: se traduce en eficiencia, aprendizaje para todo el equipo y un valor que perdura en el tiempo.
El verdadero potencial está en hacer de esta colaboración una costumbre. Durante años, la innovación corporativa se asoció a eventos masivos o concursos de un solo día. Aunque motivadores, no generaban cambios profundos. Hoy, el ecosistema de emprendedores en Chile es maduro y nos invita a conectar sus soluciones con nuestros objetivos reales, bajando las barreras administrativas y entendiendo que incluso de los errores se aprende. Ya no importa cuántos pilotos sumemos al año, sino qué tan listos estamos para integrar la innovación externa en nuestro día a día.
Adoptar este camino trae beneficios que van más allá de la tecnología. Primero, reduce riesgos al permitirnos probar soluciones antes de hacer grandes inversiones. Segundo, acelera la llegada de herramientas que ya funcionan en otros mercados, ahorrando tiempo y costos. Pero lo más importante es el cambio cultural: involucra directamente a los equipos de operación en la búsqueda de soluciones.
En nuestra experiencia, los mejores resultados nacen de necesidades reales, como optimizar la eficiencia energética de nuestros centros comerciales o mejorar la experiencia de nuestros clientes y locatarios. Cuando el desafío es claro, la startup deja de ser un proveedor temporal y se transforma en un socio estratégico capaz de aportar la agilidad que el negocio necesita.
El reto actual ya no es empezar este camino, sino consolidarlo. Las empresas que marcarán la diferencia en los próximos años serán aquellas que logren unir estrategia, operación y tecnología en un mismo propósito. Porque la verdadera innovación no ocurre cuando una prueba funciona; ocurre cuando la organización lleva en su ADN las ganas y la capacidad de transformarse constantemente.
Por Matías Fuentes Francovich , Subgerente de Innovación Abierta y Venture Client Parque Arauco.